¿Cómo sé si tengo un problema de encías?
Las señales más comunes son encías que sangran al cepillarte, inflamadas, rojas o que se ven más cortas porque se retraen. También el mal aliento que no se quita y los dientes que se sienten flojos. Si te suena alguno, conviene revisarte.
Lo engañoso es que muchas veces no duele. Por eso avanza sin que te des cuenta, hasta que el diente ya se aflojó. Atenderla temprano lo cambia todo.
¿En qué consiste el tratamiento?
Empieza por una limpieza profunda que retira el sarro de debajo de la encía, donde el cepillo no llega. Según el caso, se hacen varias sesiones y se da un plan de mantenimiento. La idea es frenar la enfermedad y que la encía vuelva a estar firme y sana.
¿Se cura o solo se controla?
La enfermedad periodontal se controla y se mantiene a raya con tratamiento y buena higiene. El hueso que ya se perdió no regresa solo, por eso importa tanto atenderla pronto: entre antes, menos daño y más fácil de mantener.
Cuidar tus encías te ayuda a
- Conservar tus dientes más tiempo.
- Frenar el sangrado y el mal aliento.
- Evitar que los dientes se aflojen.
- Llegar sano a tratamientos como implantes u ortodoncia.
Antes de venir
Preguntas frecuentes
¿Por qué me sangran las encías?
El sangrado casi siempre es señal de inflamación por placa y sarro acumulados. No es normal y no se debe ignorar: es la primera alerta de un problema de encías que conviene revisar.
¿La enfermedad de las encías tiene cura?
Se controla muy bien si se atiende a tiempo. El objetivo es frenarla y mantener tus encías sanas con tratamiento y un buen mantenimiento.
¿El tratamiento de encías duele?
Se hace con anestesia cuando hace falta, así que es cómodo. Puede haber sensibilidad ligera después, que se controla con indicaciones.
¿Necesito tratar mis encías antes de ortodoncia o implantes?
Sí. Mover dientes o colocar un implante sobre una encía enferma es un riesgo. Por eso primero se sanan las encías y luego se hace el otro tratamiento.

